Tesoros andinos: Conociendo la cañihua

El altiplano esconde grandes tesoros que por su dificultad de cosecha o producción limitada no son conocidos en el mundo, pero que contienen grandes beneficios para la salud humana. Es el caso de la cañihua.

La cañihua (Chenopodium pallidicaule) del quechua: qañiwa, es un tipo de grano similar en su composición a la quinua que se da en condiciones climáticas caracterizadas por bajas temperaturas.

Este cultivo fue domesticado por los pobladores de la cultura Tiahuanaco, asentada en el altiplano de Perú y Bolivia.

Es una planta terófita erguida o muy ramificada desde la base, con un porte de entre 20 y 70 cm. Tanto los tallos en su parte superior, como las hojas y las inflorescencias están cubiertos de vesículas blancas o rosadas.

En Portalfruticola.com, hablamos con Rosario Bermejo, presidenta de la Asociación Nacional de Productores Ecológicos de Puno, Perú, quien nos dio información acerca de este desconocido cultivo.

Bermejo explicó que la producción de cañihua en Perú, se destina al consumo interno, ya que los volúmenes aún son bajos dada la dificultad para cosechar el grano.

Lo novedoso de la cañihua, es que en cuanto a propiedades, es más potente que la quinua.

“Es más versátil que la quinua, pero por su grano pequeño es más difícil su recolección”, apuntó.

“En cuestiones nutraceúticas, la cañihua tiene más cantidad de proteínas, hierro, todos los omegas y propiedades anti anémicas, sus propiedades son más completas que la quinua”, señaló.

Según explicó Bermejo, además de su gran cantidad de propiedades beneficiosas para la salud, la cañihua no contiene gluten, convirtiéndose en un excelente aliado para celíacos.

Si bien este grano se puede consumir de igual forma que la quinua, aún no es demasiado popular en Perú, por ello es que la Asociación se encuentra promocionando su consumo tanto en el país, como en otros países extranjeros, por ejemplo Italia.

El cultivo de la Cañihua no ha tenido mayor difusión fuera de las fronteras del altiplano de Perú y Bolivia, y de las serranías de Cochabamba en Bolivia y de Puno, Cusco, Ayacucho, Junín (esporádicamente en la Meseta de Bombóm) y Huaraz, en Perú.

Sus principales componentes son: calcio, fósforo, hierro, tiamina, riboflavina, NIacina, ácido ascórbico y los aminocácidos fenilalanina, triptofano, metionina, leucina, isoleucina, valina, lisina, treonina, arginina, e histidina.

Por tener proteínas de alto valor biológico son fácilmente digeridas y aprovechadas por el cuerpo. Además, son ricos en minerales como fósforo, potasio y magnesio, que forman parte de huesos, tendones y músculos, y de fibra dietaria, necesaria para regular la función intestinal.

Fuente: Portal Frutícola

Imagen: upload.wikimedia.org

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